martes, 9 de febrero de 2016

Unidad I Introducción a la filosofía: Tales de Mileto

Tales de Mileto
  Tales fue uno de los sabios de Mileto (siglo VII a.C.), que Aristóteles considero el primer filósofo. De él se narran dos anécdotas. La primera es que pasaba mucho tiempo contemplando los astros, el Sol y las estrellas. Un día Tales estaba mirando el cielo y por descuido se cayó en un pozo. Una joven de Tracia que pasaba por ahí, se burló de su preocupación por conocer las cosas del cielo, cuando ni siquiera se daba cuenta de lo que tenía a sus pies.
La segunda anécdota cuenta que unos conocidos, advirtiendo la pobreza de Tales de Mileto, le reprocharon la inutilidad y la falta de rentabilidad de la filosofía. Él, sin embargo, gracias a sus conocimientos de astronomía, logró prever una buena cosecha de aceitunas cuando aún era invierno. Con el poco dinero que tenía, consiguió alquilar los molinos de aceite de Mileto y de Quíos. En cuanto llegó la temporada, los alquiló al precio que qui­so y reunió una suma considerable de dinero para demostrar que es fácil para Los filósofos hacerse ricos cuando quieren, pero que ése no es el fin de la filosofía.
Hemos dicho que según Aristóteles, la filosofía se desarrolló en la primera mitad del siglo VI a.C. con Tales, uno los sabios de Mileto. Comenzaron entonces a elaborarse expli­caciones racionales (en griego, logos) de la realidad que se distinguen de los elementos mágicos propios del mito. Sin embargo, Tales tomó elementos mitológicos para explicitar su teoría. Por ejemplo, los griegos creían que todas las cosas tenían su origen en el dios Océano y la diosa Tetis. Por su parte, Tales señalaba que el principio de todas las cosas en agua. Pero la diferencia con los relatos míticos es que Tales basaba su supuesto en el hecho de haber observado que el alimento de todos los seres es húmedo y que el calor vive de humedad y que las semillas de todas las cosas son húmedas. También Tales había nota que el agua es uno de los elementos de la naturaleza que más formas puede adoptar. Tal usó la observación y el pensamiento y no la imaginación. Eso distingue a la filosofía del mito, aunque este último no es abandonado por completo.



Fuente: “Filosofía”, Marcelo Raffin, ED tinta fresca, Bs. As,2006, Pág. 8-12

martes, 16 de septiembre de 2014

Dilemas éticos: La vacuna del SIDA



Dilemas éticos: “La vacuna del SIDA”




Objetivos:
  • Promover una reflexión ética acompañada de un análisis interdisciplinario, de modo tal, de que haya diversas aproximaciones a la resolución del conflicto.
  • Elaborar argumentos y contra-argumentos

  • Desarrollar actitudes de tolerancia y respeto

Momento de inicio: 
 
La propuesta es trabajar con una problemática ética simulada, en la cual se genera un conflicto ético (vale decir, un conflicto de valor) se plantean diversas soluciones y sus consecuencias. Generando una interacción (debate) entre los actores involucrados, en aras, a la resolución del conflicto.

Para la realización de la actividad utilizaremos el caso simulado: “La vacuna del Sida” que puede ser abordada desde las áreas de la ciencia, tecnología y la filosofía.

Primeramente presentamos el caso a los alumnos, es decir un relato en donde se plantea el conflicto:

“(…) La idea es simular la controversia que se daría ante la hipotética aparición de una vacuna experimental que se presentara como eficaz contra el VIH y que debiera ser sometida a los últimos ensayos antes de autorizar su comercialización. El debate se abriría con la noticia de que una empresa farmacéutica habría anunciado su pretensión de poner en marcha los últimos experimentos con una vacuna que podría ser el remedio eficaz y definitivo contra el virus del SIDA. En esa situación ficticia la empresa plantearía que esos experimentos habrían de llevarse a cabo sobre un elevado número de personas sanas. Un dato más sería la denuncia que han hecho otro grupo de científicos sobre la existencia de un cierto riesgo de que la vacuna no resultara eficaz e incluso pudiera acelerar la manifestación de la enfermedad en el caso de que la persona vacunada entrara en contacto con el virus. El experimento se realizaría con miles de personas de África, lo que también habría llevado a intervenir en el debate a los gobiernos de algunos países de ese continente y a algunas organizaciones no gubernamentales (…)”.



Fuente: Gordillo Mariano, La vacuna del Sida: Un caso sobre salud, investigación y derechos sociales, Editorial Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI),  S/L, 2005, Pág. 3.



Momento de desarrollo

Seguidamente se les propone trabajar en pequeños grupos. Cada grupo tendrá asignado un rol a cumplir. Teniendo en cuenta su rol en el conflicto, cada grupo deberá presentar argumentos a favor de su postura en torno a la resolución del conflicto.



Momento de cierre

Luego de que cada grupo elaboró sus argumentos, se realiza una puesta en común en donde se intercambian ideas y posibles resoluciones al conflicto.

Se solicita a los alumnos la elaboración de un informe formal, que de cuente del rol asumido por el grupo y de la respuesta argumentada sobre la que se decisión que se toma en torno a la aceptación o no de la vacuna del sida.
  
Galería de imágenes:










6°4 Naturales T.T








miércoles, 7 de diciembre de 2011

Dilemas éticos: La duda de Don Antonio: La visión del extranjero



Dilemas morales, la visión del extranjero



Para que los alumnos puedan progresar en un juicio moral, es necesario, que los mismos experimenten una situación conflictiva que planteé problemáticas de valores. Es por ello, que se les presenta a los alumnos un dilema ético sobre un conflicto laboral que problematiza la visión que se tiene del extranjero, planteando entonces una situación dilemática que resalta los siguientes aspectos: discriminación, xenofobia, racismo, estereotipos y prejuicios.

Bloque I



Don Antonio es propietario de una pequeña fábrica textil donde trabajan su hermano, su hijo y dos personas más, además de él.
Don Antonio es hijo de inmigrantes españoles, tiene dos hijos: Manolo y Santiago. Manolo ayuda a su padre en la fábrica textil. Mientras que su hijo menor, Santiago, decidió emigrar a España en la crisis del 2001 y se gana la vida lavando copas en un bar. A Santiago no le gusta mucho su trabajo, pero lo necesita, ya que, gracias a él puede enviarle dinero a su padre, quien no se encuentra atravesando un buen momento económico.
La vida en España no es fácil, Santiago extraña mucho a su familia, a sus amigos y a su barrio. En una charla telefónica Santiago le ha dicho a su padre: _Che, viejo ¿Sabes qué es lo que más extraño? Que me llamen por mi nombre…acá todos me dicen “El Argentino”.

Actividad N°1:
Luego de la lectura reflexiva, responde:
1-¿Cuál es tu opinión con respecto a la decisión que tomó Santiago de emigrar a España?
2- ¿Crees que Santiago tuvo posibilidad de elegir su trabajo en España?
3-¿Cuáles son a tu criterio, los aspectos favorables y desfavorables de su decisión?
4- Sería interesante que te pusieras en el lugar de Santiago, tan sólo por un momento... ¿Cuáles crees que serían sus sentimientos? ¿de pertenencia e inclusión o de rechazo?

Fuentes de información:
Para la realización de dicha actividad se recomienda la visualización de los siguientes videos:
  • Agresión racista de un español hacia una joven ecuatoriana

Bloque II:
Como bien dijimos, en la pequeña fábrica textil de don Antonio trabajan dos personas más, aparte del hermano de don Antonio y el hijo del mismo.
Los dos trabajadores son: Marcelo y Evo.
Marcelo es un muchacho de 23 años que ha trabajado en diferentes ocupaciones hace un tiempo se le presentó la posibilidad de trabajar con don Antonio, que es amigo de su Papá. Marcelo no conocía el trabajo en una fábrica textil, pero ha descubierto que le gusta mucho y ha hecho importantes progresos. Primero tomó el trabajo por hacer algo y porque necesitaba dinero—aunque vive con los padres y no tiene intención, por el momento, de independizarse—, sin saber cuánto tiempo aguantaría en esa ocupación, pero ahora ha descubierto que le gusta y querría especializarse. Además, a la larga le permitiría ir a vivir solo.
Marcelo mantiene una muy buena relación con Evo, el otro trabajador de la fábrica, aprende mucho de él, dado que Evo tiene una larga experiencia en la industria textil y no duda en trasmitir su experiencia a Marcelo.
Evo, de 29 años, es el segundo trabajador. Nació y vivió en Bolivia hasta que tuvo que salir del país porque no tenía recursos para mantener a su familia. En su pueblo trabajaba en una fábrica textil, pero la gran crisis del país hizo que ésta cerrara. Se encontró en la situación de elegir entre un trabajo con poco futuro en una granja o emigrar. Decidió venir a nuestro país y tuvo suerte de encontrar trabajo en la fábrica de don Antonio, porque sin trabajo no tenía permiso de residencia y no podía tener a su familia con él.
Evo es muy trabajador y como tiene experiencia en la industria textil, no duda en enseñarle a Marcelo todo lo que sabe. Evo tiene dos hijos, la pequeña Aymara de 3 años y Dionisio de 6 años. Dionisio va a primer grado, le gusta mucho la escuela. Aunque no tiene muchos amigos. Dionisio le contó a su mamá que en la escuela sus compañeritos lo llaman todo el tiempo “Bolita”.
Don Antonio está pasando un mal momento y se ve en la necesidad de despedir a un trabajador. Por la amistad con el padre de Marcelo y porque el muchacho es trabajador, duda que deba despedirlo, pues, además, nunca le ha gustado del todo la gente de fuera. Pero, por otra parte, también ve que Evo es un buen trabajador que ha tenido que emigrar y que, si se queda sin trabajo, deberá regresar con su familia a una situación muy incierta en su país.
En estas circunstancias, don Antonio no sabe qué hacer: ¿Qué harías tú?


Actividad N°2
Para la realización de la siguiente actividad divídanse en dos grupos:
¿Qué debería hacer don Antonio?
Actividad N°3
Los alumnos realizaran una puesta en común, donde confrontaran opiniones y perspectivas distintas. Luego de la reflexión grupal, la totalidad del grupo resolverá el dilema moral. Para su realización pueden utilizar la WIKI para resolver el dilema en conjunto.
Actividad N°4
Para finalizar, se propone a los alumnos la visualización del documental “Nos Otros” del director Daniel Raichijk.


Luego, contesten reflexivamente:
1. Cuando a un trabajo se presentan dos personas, una del país y otra extranjera, ¿Qué criterios crees que se deben establecer para hacer la contratación?
2. ¿Crees que despidiendo o no dando trabajo a personas extranjeras se consigue frenar la crisis de un país?


Actividad N°5
Para finalizar les proponemos la creación de un video o presentación multimedia, en donde se exponga la experiencia de la actividad.


Fuente: 
La idea de la actividad y los textos en cursiva fueron tomados de José María Alonso La educación en valores en la institución escolar: planeación-programación, México, Editorial plaza y Valdez, primera edición, 2004, páginas 284-286.

martes, 6 de diciembre de 2011

Unidad IV: Ética


Dilemas éticos

Si la Ética trata del obrar humano, debe­mos detenemos a analizar nuestras acciones Cuando nos detenemos a reflexionar cómo resolver una situación que se nos presenta conflictiva, y pensamos en todas las vías posibles de solución, y en las consecuencias de cada una de ellas, hace­mos un proceso deliberativo. Este análisis nos ayuda a tomar la decisión que resuel­ve el conflicto.

Las consecuencias que se derivan de ca­da camino a seguir se llaman considera­ciones, y una de ellas, la que preferimos, será el criterio de nuestra acción.

Pensemos en la siguiente situación: “ Se acerca un chico a pedirnos una moneda”

¿Qué conducta debo seguir?

Supongamos que elegimos la op­ción de darle las monedas aunque no le al­cance para mucho, aunque alguien se las quite y aunque no se quede muy tranquila: lo hacemos porque simplemente pensamos que es­tá bien ser solidario.

Esta consideración que guía la acción es el criterio. preferimos ser solidarios, y por lo tanto dar las monedas.

Si en cambio hubiéramos elegido dar las monedas para quedarnos tranquilos con nuestra conciencia, este sería el criterio de la acción: la tranquilidad interior.

Cuando elegimos entre una opción u otra estamos haciendo uso de nuestra libertad.

Cuando adoptamos un criterio, es decir la consideración que se nos presenta con más fuerza, la que preferimos, estamos manifestando un valor. Los valores nacen de nuestra libertad, de poder elegir de acuerdo con nuestras pre­ferencias, elegir lo que creemos más con­veniente según la situación, entre lo que resulta bueno o malo, decir la verdad o mentir, quedarse tranquilo o sentirse culpa­ble, comprometerse con los demás o ser indiferente.

Reflexionemos a partir de la obra Antes del fin de Ernesto Sabato donde relata varias situaciones en las que tuvo que tomar decisiones que resultaban claves para su vida, y también para la de sus seres queridos.

En el Laboratorio Curie, en una de las más altas metas a las que podía aspirar un físico, me encontré vacío de sentido. Golpeado por el descreimiento, seguí avan­zando por una fuerte inercia que mi alma rechazaba.

[...] yo estaba fatalmente desgarrado entre lo que había significado para mí esa vocación, a la que había sacrificado años, y la incierta pero invencible presencia de un nuevo llamado. Momento pendular en que ya no encontramos la identidad en lo que fuimos.

En tinieblas volví a Buenos Aires. La decisión estaba tomada en mi espíritu, pero debía arraigarse en la lucha con quienes me tentaban con puestos importantes y me agobiaban con su certeza de la trascendente misión que yo debía a la física. [...]

Hice ese tránsito, como un puente que se extendiera entre dos colosales monta­ñas, por momentos mareado y sin saber lo que estaba haciendo, y en otros, en cambio, con el gozo irrefrenable que acompaña al nacimiento de toda gran pa­sión. [...]

Cuando a principios de la década del cuarenta tomé la decisión de abandonar la ciencia, recibí durísimas críticas de los científicos más destacados del país. [...]

Acompañado por Matilde y Jorge, de cuatro años, me fui a vivir a las sierras de Córdoba, en un rancho sin agua corriente ni luz eléctrica, en la localidad de Pantanillo. Bajo la majestuosidad de los cielos estrellados, sentí cierta paz.

Indudablemente, la decisión que tomó Ernesto Sabato cambió radicalmente su vida. Las posibilidades que se abrían ante él eran seguir investigando como físico matemático o abandonar la ciencia y dedicarse al arte.

El escritor eligió la segunda opción y, por lo que nos cuenta, podemos deducir que el criterio que guió su acción fue hacer lo que realmente sentía. Privilegió ser au­téntico consigo mismo y este es el valor que manifestó su decisión.



Fuente: Arca C,“Filosofía y formación ética y ciudadana I”, Ed Kapelusz, Bs.As, 2000.


Unidad IV: Ética y Moral


Ética y Moral

La ética deriva del griego ethos y significa: carácter, costumbre. La moral deriva del latín mos y también significa: carácter, costumbre. En la vida cotidiana, suele utilizarle la palabra ética y Moral como si fuesen sinónimos, sin embargo, hay una diferencia, meramente técnica, filosófica. La moral es el conjunto de normas derivadas de la religión judeo-cristiana y con las que guiamos nuestra conducta, muy por el contrario, la ética, es la reflexión sobre esas normas morales, es decir, lo que hace la ética es cuestionar, analizar, preguntar el por qué de dichas normas, para obtener un fundamento racional.

Normas morales y normas Jurídicas
Si dijimos que la moral es un conjunto de normas…¿En qué se diferencian las normas morales de las jurídicas? 
 


Fuente: Mirta C.R Guarda, “Filosofía”, Ediciones Saint- claire, Bs.As, 2000.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Unidad III Filosofía política: Karl Marx: El hombre alienado

Karl Marx: el hombre es el mundo del hombre


Su interpretación de la Historia


Pocos filósofos han tenido tanta influencia en nuestra época como Karl Marx. Su pensamiento recorrió el mundo, inspirando ideológicamente la mayoría de los procesos revolucionarios del siglo XX (pensemos en las revoluciones de Rusia, la China y Cuba). Aún hoy se mantiene vigente, merced a la amplitud de su pensamiento, no sólo en Filosofía sino también en Sociología, Economía, Derecho, etc.
Sucede que Marx entendió la Filosofía como praxis (unión de crítica y acción) y no como pura teoría; recordemos si no una de sus frases más conocidas:
“Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversas maneras; de lo que se trata es de transformarlo” Tesis sobre Feuerbach, en F. Cañáis, Textos de los grandes filósofos: edad contemporánea, Herder, Barcelona, 1990, págs. 19 a 22, citado por Diccionario de Filosofía Herder.
Estas palabras significaron un giro en la Historia de la Filosofía, al darle a esta una finalidad práctica y política. La Filosofía debe comprometerse con la acción, no ser pura actividad teórica sino conducir críticamente los cambios que el mundo necesita para resolver los problemas del hombre. Cuando Marx habla de transformar el mundo se refiere a la sociedad capitalista de su tiempo, algunas de cuyas características eran las siguientes: obreros que trabajaban para sus patrones hasta lo horas diarias en condiciones casi de esclavitud, sueldos escasísimos que obligaban a su vez a trabajar a niños y mujeres que acababan de dar a luz, y marcadas diferencias sociales entre una minoría rica y la gran mayoría pobre.
Marx sostiene que el capitalismo es un orden social injusto, cuyas contradicciones internas se agudizarán como consecuencia de los conflictos y las luchas entre la burguesía, propietaria de los medios de producción, y los obreros que trabajan en sus fábricas. La consecuencia de esas luchas será el cambio revolucionario del orden social capitalista por uno nuevo que supere esas diferencias de clase: el socialismo y su etapa posterior, el comunismo. Sin embargo, el capitalismo no es producto del azar, sino una etapa necesaria en el curso del devenir histórico. Explicar esto nos obliga a remitir¬nos a la teoría mediante la cual Marx explica ese devenir: el materialismo histórico.
Según esta interpretación, en el desarrollo de la Historia el factor económico cumple un papel determinante en los cambios sociales. Hagamos ahora una breve síntesis ayudados por algunos conceptos ligados a esta doctrina.
Para Marx, toda sociedad tiene una base y una superestructura.
La base o el modo de producción son sus condiciones materiales, económicas y sociales; aquí distingue dos elementos:
a) las fuerzas productivas, que son instrumentos con los que se producen los bienes materiales y también las personas que los emplean para elaborarlos, y
b) en correspondencia con las anteriores se contraen determinadas relaciones de producción, dentro de las cuales se incluye la organización del trabajo, y las relaciones de propiedad, es decir, quién es el propietario de los medios de producción y quiénes son los que producen.
La superestructura está constituida por el sistema político, las leyes, y también la moral, la religión, la Filosofía, el Arte, la Ciencia, etc.
Entre base y superestructura hay una relación recíproca, es decir, los cambios en la base económica producen cambios en la superestructura, y a su vez los cambios superestructurales inciden en la base económica; pero es el modo de producción (la base), en última instancia, el que determina la organización política y el pensamiento de la sociedad.
La Historia progresa atravesando distintas fases, que se expresan en formas cada vez más complejas de organización económica y política de la sociedad. Cada tipo de sociedad representa un momento de progreso con respecto a la anterior, y en cada una de ellas hay dos clases sociales antagónicas: en la sociedad esclavista de la Antigüedad el antagonismo se produce entre ciudadanos libres y esclavos; en la sociedad feudal del Medioevo entre señores y siervos, y luego entre nobles y burgueses; finalmente, en la sociedad capitalista esa oposición es entre burgueses y obreros. Lo que da impulso a ese progreso son los cambios que se producen en la base como consecuencia de la lucha entre los pro¬pietarios de los medios de producción y quienes producen con ellos. Por eso, Marx ha dicho que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases.
Ese devenir histórico no depende de la voluntad de los hombres, sino que está regido por leyes, leyes dialécticas. Esto significa que la Historia avanza en medio de contradicciones y negaciones, derribando las viejas formas de organización social y sustituyéndolas por otras nuevas.
De este modo, la sociedad capitalista no es producto de una libre elección humana sino un paso necesario en el desarrollo de la Historia. Marx reconoce que la burguesía ha jugado un papel revolucionario en el derribamiento de la sociedad feudal, al
darle impulso al comercio y con ello a la navegación y la extensión de vías ferroviarias; esto a su vez influyó en e! desarrollo de la industria, con el consecuente surgimiento de la clase obrera o proletariado. Pero como la lógica de la Historia resuelve las contradicciones mediante procesos violentos, el proletariado asumirá (como la burguesía en su momento contra los nobles) el rol histórico de destruir la sociedad capitalista e instaurar una nueva sociedad sin clases antagónicas.
Para Marx, entonces, la historia tiene un sentido; no es progreso indefinido como sostenían los pensadores de la Ilustración, sino movimiento y progreso que persigue un fin. Esta interpretación, si quiere ser comprendida de manera acabada, no puede desprenderse de su concepto de hombre, dado que ese fin de la Historia coincide con el reencuentro del hombre consigo mismo.

El hombre como ser histórico

Los conceptos de hombre que hemos expuesto hasta aquí lo definen con relación a determinaciones espirituales (animal racional, alma inmortal) o naturales (deseo de poder, bondad natural) y nos ofrecen de él una imagen universal y abstracta; es decir, válida para todo tiempo y lugar, y por eso ahistórica.

Marx, en cambio, hace hincapié en el carácter histórico del ser humano; en su análisis parte del hombre real, del individuo concreto que hace su propia historia:
La primera premisa de toda historia humana es, naturalmente, la existencia de individuos humanos vivientes. El primer estado de hecho comprobable es, por tanto, la organización corpórea de estos individuos y, como consecuencia de ello, su comportamiento hacia el resto de la naturaleza. No podemos entrar a examinar aquí, naturalmente, ni la contextura física de los hombres mismos ni las condiciones naturales con que los hombres se encuentran: las geológicas, las oro-hidrográficas, las climáticas y las de otro tipo. Toda historiografía tiene necesariamente que partir de estos fundamentos naturales y de la modificación que experimentan en el curso de la historia por la acción de los hombres.
Podemos distinguir al hombre de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera. Pero el hombre mismo se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a producir sus medios de vida, paso este que se halla condicionado por su organización corporal. Al producir sus medios de vida, el hombre produce indirectamente su propia vida material [...] Tal y como los individuos manifiestan su vida, así son. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo cómo producen [...] Marx, K., La ideología alemana, Barcelona, Grijalbo, 1970, págs. 19 y 20.
[...] el hombre no es ningún ser abstracto, agazapado fuera del mundo. El hom¬bre es el mundo de los hombres, el Estado, la sociedad. Marx, K., Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, en: Obiols, G., Problemas Filosóficos. Antología básica de filosofía,
Aparece aquí una idea fundamental: en el proceso histórico el hombre se crea a sí mismo, y el factor principal de ese proceso es su relación con la naturaleza. Para explicar esa relación, Marx introduce un concepto central de su teoría: el trabajo:
El trabajo es en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso en que este realiza, regula y controla mediante su propia acción su intercambio de materias con la naturaleza. En este proceso, el hombre se enfrenta como un poder natural con la materia de la naturaleza. Pone en acción las fuerzas naturales que forman su corporeidad, los brazos y las piernas, la cabeza y la mano, para de ese modo asimilarse, bajo una forma útil para su propia vida, las materias que la naturaleza le brinda. Y a la par que de ese modo actúa sobre la naturaleza ex¬terior a él y la transforma, transforma su propia naturaleza [..,] Marx, K., El capital, México, FCE, 1973, pág. 130.
Mediante el trabajo, el hombre transforma la naturaleza, y al transformarla deja en ella su huella, manifiesta lo que es a través de ella. Esas transformaciones repercuten a su vez en el hombre: se crean nuevas con¬diciones de existencia que le plantean nuevas necesidades y lo llevan a modificar su relación con la naturaleza, y de ese modo a desarrollar otras potencialidades. De allí que, al modificar la naturaleza a través del trabajo, el hombre se modifica a sí mismo, se autorrealiza.
De las nuevas necesidades que emergen de esa relación, devienen las relaciones sociales. El núcleo primario de esas relaciones es la familia, pero a medida que se multiplican las necesidades también se van creando nuevas relaciones más amplias y complejas.
Como producto de las necesidades y las relaciones sociales que traen aparejadas, nace la conciencia, y con ella el lenguaje como su manifestación práctica imprescindible de comunicación humana. Para Marx, no hay de antemano conciencia "pura"; la conciencia es un producto social que al principio es gregaria, pero "se desarrolla y perfecciona después, al aumentar la producción, al incrementarse las necesidades y al multiplicarse la, población, que es el factor sobre el que descansan los dos anteriores" (Marx, K., Op. cit., pág. 212).
Con el desarrollo de la conciencia y la consolidación de las relaciones sociales se produce la división del trabajo, que al principio es una división natural de acuerdo con las necesidades y las aptitudes físicas de los individuos, pero "sólo se convierte en verdadera división a partir de! momento en que se separan el trabajo físico y el intelectual" (Op. cu., pág. 213).
La división del trabajo flene diversas consecuencias: la distribución desigual del trabajo y los bienes producidos y ligada a esto la aparición de la propiedad privada, la formación de clases sociales con sus conflictos de intereses y luchas y la aliena¬ción del hombre. De esta última -que no está, por supuesto, desligada de las otras-nos ocuparemos en el siguiente apartado.

El hombre alienado

No es posible para Marx comprender el concepto de hombre como ser activo y productivo si no se lo vincula con el concepto de alienación (o su sinónimo: enajenación).
"Alienado" proviene del latín alienus y significa "darle a otro algo que es propio". Marx adoptó el concepto por influencia de dos filósofos alemanes: Friedrich Hegel y Ludwig Feuerbach.
En Feuerbach el concepto aparece vinculado a la crítica de la religión. En su obra La Esencia del cristianismo, sostiene que no es Dios quien crea al hombre, sino el hombre el creador de Dios. Al crear a Dios, el hombre proyecta en él sus cualidades y deseos, le otorga objetividad, se le somete y lo venera. La alienación es, entonces, religiosa, porque el hombre coloca en un ser divino sus características específicas, su esencia. Según Feuerbach, sólo cuando el hombre tome conciencia del carácter enajenante de las ideas religiosas podrá terminar con la alienación, y recuperar así su condición de libre productor y dueño de sus creencias.
Para Feuerbach la alienación se reduce a un problema de conciencia; por lo tanto, para cambiar la realidad habrá que cambiar la conciencia. Según Marx, la crítica feuerbachíana de la religión hace abstracción del proceso histórico y presupone un hombre aislado y abstracto. No es suficiente cambiar la mente del hombre porque el hombre no es sólo conciencia; es un individuo concreto y, por ende, para que desaparezca la alienación hay que transformar al hombre en sus relaciones concretas.
Si bien no desconoce la existencia de una alienación de carácter religioso, para Marx la alienación es centralmente económica. Con el desarrollo de la división del trabajo y la propiedad privada, el trabajo deja de ser expresión de las potencialidades creadoras del hombre; el producto de su trabajo ya no le pertenece sino que se manifiesta como algo extraño, ajeno a él, que se le opone como un poder autónomo y lo domina. En el trabajo alienado, el proceso de producción no existe en función del hombre, sino el hombre en función del proceso de producción. El trabajo, al convertirse en trabajo alienado, deja de ser un proceso de auto-rrealización humana y se convierte en un medio de subsistencia, alejándolo de su vida como especie y acercándolo a los animales.
Aunque la enajenación en el trabajo existe a lo largo de la Historia, llega a su punto más alto en la sociedad capitalista. Dentro de ella el obrero es el más alienado porque depende del capitalista que lo emplea, al igual que a la maquinaria, como un instrumento para ganar dinero. Cuando Marx habla de las condiciones de explotación en dicha sociedad, no sólo se refiere a la desigual distribución del ingreso, sino y principalmente, a un modo de producción que destruye al hombre y lo esclaviza -tanto al obrero como al capitalista- a las cosas que él mismo ha creado (por ejemplo: el 'hombre se somete al Estado, a otros hombres, al dinero, etc.).
Ahora bien, siendo la clase obrera la más enajenada, no sólo asume en la Historia el papel de su propia emancipación, sino también de emancipar a toda la humanidad de la enajenación. La eliminación de la propiedad privada de los medios de producción y la consecuente servidumbre que genera serán los primeros pasos para la instauración de una sociedad en la que el hombre sea un fin en sí mismo y no un medio para realizar un fin; una sociedad en la que la Ubre actividad le permita recuperar al hombre su capacidad de autorrealización. Para terminar, citemos una frase de Erich Fromm:
“Para Marx la historia de la humanidad es una historia del desarrollo creciente del: hombre y, al mismo tiempo, de su creciente enajenación. Su concepto de socialismo es la emancipación de la enajenación, la vuelta del hombre a sí mismo, su autorrealización”.
Fromm, Erich, Marx y su concepto del hombre, México, FCE, 1984, pág. 55.

Fuente: Claudio Arca, FILEC II, Kapelusz, Buenos Aires, 2000