domingo, 13 de julio de 2008

Unidad II: Gnoseología



¿Qué es el conocimiento?

La pregunta ¿qué es el conocimiento? ha sido abordada a lo largo de la historia de la filosofía. Incluso, los problemas relacionados con el co­nocimiento han dado lugar a ramas de la filosofía llamadas "Teoría del conocimiento", "Gnoseología", o "Epistemología".
Algunos autores han intentado describir lo que sucede cuando se da el fenómeno del conocimiento. El conocimiento es un tipo de relación que se establece entre un sujeto y un objeto. No podría haber conoci­miento si faltara alguno de estos polos de la relación. Sujeto y objeto son conceptos interdependientes: sólo puede haber objeto de conocimiento para un sujeto cognoscente y alguien es sujeto cognoscente si tiene an­te él a un objeto de conocimiento. Por ejemplo, si un científico está in­teresado en estudiar el fenómeno de los sueños, entonces los sueños pa­san a ser su objeto de conocimiento y el científico, al investigar ese ob­jeto, cumple el roi de sujeto cognoscente.
El conocimiento implica una acción del sujeto. En principio, esta acción consiste en atender a un aspecto de la realidad y en transformarla (por medio de esa atención) en objeto. La realidad que nos rodea nos ofrece in­finidad de fenómenos, muchos de ellos muy complejos. Pero la actividad del conocimiento no se aplica a toda la realidad, sino a un aspecto de ella que (por diversos motivos) nos interesa especialmente. Si, por ejemplo, queremos conocer el comportamiento de un ciervo, observaremos lo que hace en su hábitat y dejaremos de lado todo lo que no tenga que ver con nuestro interés (el tipo de plantas que se encuentren en ese hábitat, el rui­do de un arroyo cercano, la presencia de unos insectos que no molestan a este animal ni influyen en su comportamiento, etcétera).
¿Cuándo se da el conocimiento? El conocimiento tiene lugar cuando el sujeto cognoscente logra captar o aprehender características esencia­les del objeto. Las características esenciales de un objeto son aquellas que lo hacen ser lo que es, aquellas que lo definen. Siguiendo con el ejemplo anterior, el ciervo que observamos tiene características particu­lares (el tamaño de sus cuernos, las manchas en su cuerpo) que no son esenciales a los ciervos sino que son accidentales (ese tamaño podría ser menor o esas manchas podrían tener otras formas). Obtendremos un co­nocimiento si logramos captar aquellas características que sí son esen­ciales a la especie de los ciervos (el modo en que obtiene el alimento, la manera en que se comunica con otros ciervos para alertarlos sobre la presencia de un animal que puede atacarlos).
Los problemas del conocimiento

En la actualidad, difícilmente alguien dude de la posibilidad de cono­cer y de los alcances del conocimiento.
Los avances científico-tecnológicos nos muestran la capacidad huma­na para comprender los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad. Sin embargo, esa evidencia es reemplazada por la duda cuando se toma con­ciencia de la inseguridad de gran parte de nuestros conocimientos. Y pro­blemas planteados por diversos filósofos desde los inicios de la filosofía, si­guen teniendo vigencia y siguen discutiéndose hoy.
Estos problemas son, al menos, tres:

1)El problema de la posibilidad del conocimiento:
¿Es posible co­nocer? Parece una pregunta absurda si tenemos en cuenta todo lo que los seres humanos han logrado descubrir y comprender. Lo que se plan­tea, en este problema, es si es posible captar y aprehender la realidad tal cual es. Dicho de otro modo, si es posible un conocimiento objetivo, ne­cesario y universal. Como veremos en este capítulo, los sofistas y los escépticos niegan la posibilidad de un conocimiento objetivo. Para ellos, el conocimiento deriva de nuestras sensaciones y es, por lo tanto, subjeti­vo y relativo. Para los dogmáticos, en cambio, es posible un conocimien­to certero y objetivo.

2) El problema del origen del conocimiento:


¿Cuál es el origen del conocimiento? ¿Cuáles son las fuentes del conocimiento? Estas pregun­tas indagan sobre cuáles son las facultades o capacidades humanas que nos permiten conocer. Desarrollaremos tres posturas que intentan res­ponder a esta cuestión: la racionalista, la empirista y la criticista. Según los racionalistas, ¡a razón es la facultad humana que hace posible el co­nocimiento. Para los empiristas esa facultad no es la razón sino la expe­riencia. Para la postura criticista, no puede haber conocimiento sin la in­tervención de ambas facultades.

3) El problema del alcance del conocimiento:

¿Cuáles son los alcan­ces o límites del conocimiento? ¿Qué se puede conocer? La respuesta a este problema depende de cómo haya sido resuelto el problema anterior: si la postura es racionalista, puede no haber límites para el conocimien­to; si la postura es empirista, sólo se podrá conocer lo que se presenta a la experiencia humana; si la postura es criticista, también el conocimien­to se limitará al mundo de la experiencia.
Fuente: Schujman Gustavo, "filosofía", Ed Aique, Buenos Aires, 2007, Pág 59.

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